

- La leche materna es el mejor alimento.
Contiene un equilibrio perfecto y exclusivo de proteinas, grasas, azúcares,
minerales y vitaminas.
- Se adapta a las necesidades del bebé.
Cambia su composición a lo largo del día, de los meses; incluso dentro de cada toma.
- Siempre está disponible.
Algo muy de agradecer, sobre todo en las tomas nocturnas.
- Está a la temperatura adecuada y libre de gérmenes.
- Aporta defensas frente a las infecciones.
Los bebés que toman leche materna padecen menos diarreas, otitis y
neumonías.
- La leche materna se digiere mejor.
Por eso son menos frecuentes el estreñimiento y las diarreas.
- Se absorben mejor las vitaminas.
El organismo del bebé absorbe mejor las vitaminas y minerales de la leche materna.
- Es la más indicada para bebés prematuros porque se adapta a sus
necesidades.
Se ha comprobado que el bebé gana más peso y sale antes del hospital
- Disminuye el riesgo de aparición de alergias en el bebé.
Las proteinas de la leche materna son reconocidas como propias por su sistema inmunológico.
- Favorece el adecuado desarrollo de la dentadura.
La succión asegura un crecimiento armónico del arco dentario y del paladar.
- Previene el riesgo de obesidad infantil.
Los bebés sólo toman la cantidad que necesitan, aprendiendo a regular el apetito por sí mismos.
- Disminuye el riesgo de diabetes en el niño.
- Favorece el desarrollo intelectual.
Contiene elementos fundamentales en el desarrollo del cerebro humano.
- Cuida su piel.
La leche materna contiene ácido linoleico que ayuda a mantener
sana la piel del bebé.
- Disminuye el riesgo de muerte súbita.
Su frecuencia es menor en los bebés alimentados con leche materna.
- Ayuda a la madre en el alumbramiento.
Con el bebé al pecho nada más nacer, se facilita la expulsión de la placenta,
la recuperación del útero, y que la perdida de sangre sea menor.
- Ayuda al equilibrio mental de la mujer.
La succión estimula la producción de oxitocina, hormona que produce en la
madre una sensación de relajación y bienestar.
- Ayuda a la madre a recuperar su figura.
Favorece la eliminación de las grasas acumuladas durante el embarazo.
- Retrasa la mestruación.
Esto permite a la madre reponer y almacenar reservas de hierro.
- La lactancia prolongada protege a la madre contra el cáncer de mama
y ovario.
Parece existir un efecto “protector”, en aquellas mujeres que aunque
inicien la alimentación complementaria, continuan dando de mamar durante mucho tiempo, cuanto más mejor.
- Reduce el riesgo de osteoporosis.
La osteoporosis es menos frecuente en la mujeres que han amamantado.
- Proporciona calor y seguridad.
La estrecha relación que se establece facilita que el bebé crezca confiado en el mundo que le rodea.
- Ayuda a adaptarse a la nueva situación.
Favorece que la madre adquiera confianza en su habilidad para criar a su
bebé y la relación entre ambos.
- Ahorra energía y no contamina el medio ambiente
Porque no requiere gas o electricidad para su preparación y evita
el uso de materiales como el cartón, vidrio o el caucho de las tetinas.
- Es de valor incalculable a muy bajo precio.